🚛 La anécdota del Scania dormilón
Iban para el norte, rumbo a Santiago del Estero, por la vieja ruta destruida que va de Pampa de los Guanacos a Otumpa. Adelante iba Gustavo manejando un Scania Babis modelo ‘76, en el medio Miguel, el padre, con su Magirus Deutz, y cerrando la caravana, Ricardo en un Chevrolet C60.
La ruta era un serrucho eterno, de esos que te sacuden hasta el alma y te hacen cabecear de sueño. Gustavo, que venía luchando con el cansancio, se acomodó como pudo, apoyando el codo sobre la palanca larga del Scania. Pero el destino le tenía preparada una sorpresa: medio dormido, se apoyó de más, la palanca se movió, ¡y la puerta se abrió sola!
En un pestañeo, Gustavo salió volando. Por reflejo manoteó el bolso de la ropa y terminó cayendo al medio de la ruta, rodando con bolso y todo. Mientras tanto, el Scania —ya sin piloto— siguió unos metros y lentamente se clavó en la cuneta opuesta, justo cuando Miguel con el Magirus y Ricardo con el Chevrolet venían detrás levantando tierra.
El golpe fue fuerte, pero la suerte estuvo de su lado: el camión no siguió derecho y sus compañeros alcanzaron a frenar. Si no, Gustavo pasaba de dormirse en el Scania a ser alfombra de Magirus.
Después de los gritos, la polvareda y el susto, todos terminaron riéndose. Gustavo se levantó sacudiéndose la tierra, con el bolso bajo el brazo y cara de dormido. Desde ese día, la anécdota quedó marcada: “El camionero que se cayó dormido del camión… pero abrazado a su bolso, mientras el Scania se clavaba solito en la cuneta”.
📢 ¿Tenés una anécdota rutera para contar?
De esas que todavía hacen reír en las sobremesas, las paradas de estación o entre bocinazos en la ruta.
En TodoTransporte queremos que tu historia también viaje lejos 🚛💨. Puede ser un papelón, una confusión, una vivencia graciosa o esa anécdota que tus amigos te piden que repitas siempre.
👉 Mandanos tu anécdota por mail a [email protected] o por WhatsApp al +549 3401 641059.
Nosotros la publicamos para que toda la comunidad camionera se ría con vos (y no de vos 😂).
📬 ¡Animate! La ruta no solo se cuenta en kilómetros, también en historias.